Juan Pascual Olivo
Nació en Venezuela y fue llevado a Italia. Regresa buscando una oportunidad para trabajar tras la pobreza que dejó la Primera Guerra Mundial. Lo primero que sobresale de él es su honestidad y sus grandes valores morales.
Nosotros
Capri surgió de manera multifamiliar: dos hermanos y un cuñado. Emprendedores que serían vistos como grandes visionarios, comprometidos con la sociedad que los recibió.
“Sabemos que enfrentaremos mil vicisitudes, pero felices de estar juntos.”


Nació en Venezuela y fue llevado a Italia. Regresa buscando una oportunidad para trabajar tras la pobreza que dejó la Primera Guerra Mundial. Lo primero que sobresale de él es su honestidad y sus grandes valores morales.
Se le reconoce como el soñador del grupo. Vino a Venezuela siguiendo a su hermano mayor. Para él lo más importante era trabajar honestamente, con un gran sentido de la responsabilidad.
Se casó con María Olivo y aceptó la invitación de sus cuñados de “incursionar en Las Américas”. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona exigente.
“Las cosas hay que hacerlas bien, si no, ¿para qué se hacen?”
Historia

Los hermanos Olivo y su cuñado Nobile, al emigrar a Venezuela, se asocian en una bodega de víveres y licores en la Esquina Monrroy de La Candelaria, Caracas. Así nace la firma comercial Olivo Hermano & Nobile Sucesores, C.A.

Compran la fábrica de pastas artesanales de los hermanos Salvador y Gerardo Di Maio, llamada entonces Compañía Anónima Fábrica de Pastas Capri. Con ella llegó Miguelino, el maestro pastero que garantizó la calidad de Capri desde sus inicios.

Con la segunda generación incorporada comienza la automatización: se instalan las dos primeras líneas automáticas continuas, una prensa de pasta corta y una de pasta larga, con capacidad para producir 250 kg/h.

Con Simón Nobile como presidente desde noviembre de 1968, se establecen las bases de una estructura administrativa moderna, se sigue automatizando la producción y se asignan distribuidores en todo el país.

El 15 de septiembre comienza la producción en Barquisimeto, estado Lara, para atender el mercado centro occidental desde la confluencia de todas las vías de la región.

Un decreto de expropiación obligó a dejar San Martín. En los Altos Mirandinos se construyó un nuevo pastificio, con espacio para todas las ampliaciones que vendrían.

Para garantizar materia prima de calidad, se instala el molino de trigo en la planta de Barquisimeto. Desde entonces controlamos la calidad desde el origen.

Continúa la integración vertical con la planta de flexografía: impresora de 4 colores, laminación y corte para producir nuestro propio material de empaque.

Se instalan islas paletizadoras: entra la materia prima y sale el producto terminado de forma completamente automática.

Capri se transforma en Alimentos Capri e incorpora a su portafolio tomates pelados, passata, aceite de oliva, salsas para pastas y pizza, aceitunas, ketchup, vinagre y más.
Misión
Estamos comprometidos con la innovación tecnológica y gerencial, la inocuidad, la productividad, la rentabilidad, la seguridad y salud laboral, el crecimiento y desarrollo de nuestro personal y la conservación del medio ambiente, sustentándonos en nuestros valores éticos.
Visión

Nuestros valores
Poner al máximo nuestras capacidades para sacar adelante la tarea encomendada. Ser proactivos, compartir las metas y reconocer los aportes de otros.
Buscar nuevos conocimientos, aprender de los fracasos y mejorar continuamente. Escuchar a clientes, colaboradores y accionistas para responder a sus necesidades.
Inspirar a los demás al hacer con entusiasmo lo que hacemos.
Actuar de manera positiva y con buena disposición para adaptarnos a los cambios.
Hacer lo que decimos que haremos, respetar la palabra dada y actuar con base en nuestros valores éticos.
Integración vertical
Molemos nuestro trigo en Barquisimeto desde 1995 para controlar la calidad desde el origen.
Proceso de secado por etapas, cuidado como un arte, para la textura y cocción perfectas.
Nuestra planta de flexografía imprime, lamina y corta el material de empaque.
Islas paletizadoras: entra la materia prima y sale el producto terminado.
Distribución nacional desde nuestras plantas de Miranda y Lara.
Nuestra gente
Detrás de cada empaque hay un equipo que comparte metas, aprende cada día y pone pasión en lo que hace. Desde nuestras plantas de Carrizal (Miranda) y Barquisimeto (Lara) seguimos la tradición iniciada por Miguelino, nuestro primer maestro pastero.
Trabaja con nosotros



Inocuidad y calidad en cada etapa, del molino al empaque, para la satisfacción del consumidor.
El bienestar de nuestra gente es prioridad: prevención, formación y ambientes de trabajo seguros.
Producimos cuidando el entorno, con un uso responsable de los recursos y la conservación del medio ambiente.